Geles, hidratación y carbohidratos organizados alrededor de tu esfuerzo, desde la primera hora hasta la llegada.
Ingresa los datos de tu evento para estimar carbohidratos, hidratación y sodio. Al finalizar verás los productos del inventario que mejor se ajustan al resultado.
Catálogo organizado por uso. Los carruseles avanzan automáticamente y se detienen cuando interactúas con ellos.
Inventario consolidado a partir de las referencias visibles en la tienda pública y la sección facilitada. Los precios pueden cambiar; confirma disponibilidad antes de publicar.
No todos los entrenamientos piden lo mismo. Encuentra una selección según el momento de tu esfuerzo.

¿Primera carrera larga? ¿No sabes cuántos geles llevar? Habla con nuestra nutricionista y construye un plan que se ajuste a tu disciplina, duración e intensidad.
Consejos prácticos para entrenar, competir y recuperarte con una estrategia nutricional mejor informada.
Cuando el esfuerzo se prolonga, el cuerpo depende cada vez más de una estrategia de alimentación que sostenga la intensidad. Los geles concentran carbohidratos en un formato pequeño, fácil de transportar y rápido de consumir mientras corres, pedaleas o compites.
Su principal función es aportar carbohidratos durante el ejercicio. No reemplaza una comida ni corrige por sí solo una estrategia incompleta: funciona como una unidad práctica dentro de un objetivo de gramos por hora. Algunas referencias incorporan sodio o cafeína, pero estos ingredientes deben elegirse según la duración, el clima y la tolerancia individual.
Revisa cuántos gramos de carbohidratos aporta cada unidad y usa la calculadora de esta página para estimar tu objetivo. Distribuye las tomas durante el evento y acompaña con agua cuando la etiqueta lo indique. La estrategia debe probarse varias veces en entrenamiento: el producto, la cantidad y el momento importan tanto como el total.
Evita estrenar sabores, cafeína o dosis altas el día de competencia. Si tienes antecedentes médicos, molestias gastrointestinales persistentes o necesidades clínicas, consulta a un profesional de nutrición deportiva.
Una buena estrategia no comienza al escuchar la salida ni termina al detener el reloj. Cada fase tiene un objetivo diferente: llegar con energía disponible, sostener el esfuerzo y facilitar la recuperación para la siguiente sesión.
Prioriza alimentos conocidos y ajusta el tamaño de la comida al tiempo disponible antes de entrenar. En eventos largos, organiza con anticipación los productos, puntos de agua y horarios de consumo. La hidratación previa debe ser gradual; beber grandes cantidades justo antes de salir no sustituye una rutina estable.
Convierte la duración prevista en objetivos por hora de carbohidratos, líquido y sodio. Después, traduce esos objetivos a unidades reales: geles, mezclas, barras o sales. En calor, la necesidad de líquido suele aumentar, pero la tasa de sudor y la tolerancia marcan diferencias importantes entre atletas.
Al terminar, vuelve progresivamente a una alimentación completa que incluya carbohidratos, proteína, líquidos y sodio según las pérdidas. La urgencia depende de cuánto entrenaste y de cuánto falta para la siguiente sesión. Dormir y comer suficiente siguen siendo la base; los productos deportivos aportan conveniencia cuando el acceso a comida es limitado.
Registra qué consumiste, cómo estaba el clima y cómo respondió tu digestión. Esos datos permiten corregir la siguiente sesión con más precisión que copiar el plan de otra persona.
En resistencia, el rendimiento depende de gestionar recursos limitados durante muchas horas. El organismo combina carbohidratos y grasas para producir energía, pierde agua y electrolitos mediante el sudor y acumula fatiga. La nutrición no elimina esas limitaciones, pero ayuda a retrasar su impacto.
El glicógeno muscular y hepático es limitado. A medida que aumenta la duración o la intensidad, planear carbohidratos durante el esfuerzo cobra más importancia. La cantidad adecuada no es universal: debe relacionarse con el tiempo, la intensidad y la capacidad digestiva entrenada.
El objetivo no es beber la mayor cantidad posible, sino construir una pauta compatible con la tasa de sudor, el clima y las oportunidades de abastecimiento. Comparar el peso antes y después de sesiones similares puede aportar una referencia práctica, siempre interpretada con prudencia.
La concentración de sodio en el sudor varía ampliamente. Los esfuerzos largos, el calor y una sudoración elevada hacen más relevante considerar electrolitos. La calculadora permite ingresar una tasa de sudor y una concentración medida; si no existen, entrega una estimación explícita.
La tolerancia también se entrena. Aumentar de forma gradual la ingesta durante sesiones específicas permite evaluar formatos, sabores y combinaciones. Un plan efectivo es el que puede repetirse sin malestar y mantiene una pauta estable en condiciones similares a la competencia.
Los suplementos deben ocupar un papel específico dentro de una alimentación suficiente y no sustituirla. Evalúa la necesidad, la evidencia y el riesgo de cada producto antes de incorporarlo.